Psicología
Ofrecemos evaluación, acompañamiento emocional y procesos de neurorehabilitación adaptados a cada etapa vital. Acompañamos a niños, jóvenes y adultos en la gestión de dificultades emocionales, conductuales y del desarrollo, promoviendo herramientas efectivas para su bienestar.
Estrategias que empleamos en trastornos
Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)
Trastornos de conducta
Trastornos del Espectro Autista (TEA)
Trastornos de ansiedad
Trastornos del Estado de Ánimo
Trastornos de Aprendizaje
Habilidades sociales
Gestión emocional
Los enfoques por los que se rige nuestro servicio
El servicio Psicológico Infanto-Juvenil Crece emplea una variedad de enfoques terapéuticos respaldados por la investigación y diseñados para obtener resultados positivos y duraderos. Psicología Crece defiende un enfoque integral que abarca todos los aspectos del bienestar emocional y cognitivo.
Cognitivo-conductual
Nos permite trabajar en la modificación de patrones de pensamiento y comportamiento que pueden estar afectando el bienestar emocional. Además, incorporamos el enfoque psicoeducativo para brindar a nuestros clientes herramientas y habilidades para afrontar desafíos de manera efectiva.
Terapia de juego
Para los niños, el juego es su lenguaje natural, y en Crece aprovechamos este poderoso medio explorando emociones, expresando sentimientos y ayudando a los niños a desarrollar habilidades emocionales y sociales. Además, empleamos la terapia sistémica para entender la dinámica familiar y trabajar en mejorar las relaciones y la comunicación en el hogar.
modelo montessori
Aboga por el respeto, la autonomía y el aprendizaje activo. Cada intervención está diseñada para fomentar la autodirección y la exploración, permitiendo que los niños y adolescentes sean los protagonistas de su propio crecimiento. Por eso, otro de los pilares importantes que construyen todo este servicio es la psicología positiva.
Encuentra apoyo para una vida plena y saludable
Son reacciones naturales del cuerpo ante situaciones percibidas como amenazantes o desafiantes. La ansiedad se manifiesta como preocupación, miedo o inquietud excesiva, mientras que el estrés se refiere a la respuesta física y emocional del organismo a estas situaciones. Aunque cierto nivel de ansiedad y estrés es normal en la vida diaria, cuando se vuelven abrumadores o persistentes, pueden interferir con el bienestar y la calidad de vida. Dentro de este apartado podemos hablar de ansiedad social, TOC, fobias…
Trastorno del estado de ánimo que se caracteriza por sentimientos persistentes de tristeza, desesperanza y pérdida de interés o placer en actividades cotidianas. Las personas que experimentan depresión pueden experimentar una variedad de síntomas que afectan su bienestar emocional, físico y social. Estos síntomas pueden incluir cambios en el apetito y el sueño, fatiga, dificultad para concentrarse, sentimientos de culpa o inutilidad, irritabilidad, aislamiento social y pensamientos de autolesión o suicidio.
Las relaciones de pareja, si bien son fuente de amor y compañía, también pueden enfrentar desafíos que afectan la armonía y el bienestar conjunto. Dificultades en la comunicación, diferencias en valores o expectativas, conflictos sin resolver y crisis de confianza son solo algunos de los problemas que pueden surgir.
Valoración subjetiva y el aprecio que una persona tiene hacia sí misma. Influye en la forma en que nos percibimos, nos relacionamos con los demás y enfrentamos los desafíos de la vida. Una autoestima saludable implica tener una percepción realista y positiva de uno mismo, así como confianza en nuestras habilidades y valores personales.
Dificultades que surgen en las relaciones entre los miembros de una familia y pueden afectar la convivencia, la comunicación y el bienestar emocional de cada integrante. Estos conflictos pueden derivar de diferencias en la educación de los hijos, falta de límites, dificultades en la comunicación, duelos, divorcios, conflictos entre hermanos o entre generaciones, entre otros.
Trastorno de la voz que afecta la calidad, la intensidad o el tono de la voz. Puede manifestarse como ronquera, voz áspera, débil o entrecortada. Las causas de la disfonía pueden incluir el abuso vocal, la inflamación de las cuerdas vocales debido a infecciones o irritantes, nódulos vocales, pólipos, parálisis de las cuerdas vocales, enfermedades neurológicas o lesiones en la laringe.
Trastorno del lenguaje que puede afectar la capacidad de una persona para comunicarse y comprender el lenguaje. Puede ser causada por lesiones cerebrales, como accidentes cerebrovasculares, traumatismos craneales o tumores cerebrales. Las personas con afasia pueden tener dificultades para hablar, entender el habla, leer o escribir.
Conjunto de síntomas que afectan la memoria, el pensamiento y las habilidades sociales de una persona en una medida que interfiere con su vida diaria. Es causada por trastornos cerebrales degenerativos que afectan principalmente a personas mayores, como la enfermedad de Alzheimer, la demencia vascular, la demencia por cuerpos de Lewy y la enfermedad de Parkinson. Los síntomas de la demencia pueden incluir pérdida de memoria, dificultad para realizar tareas cotidianas, cambios en el estado de ánimo, dificultad para comunicarse, desorientación en tiempo y espacio, y pérdida de juicio.
Conjunto de características emocionales, cognitivas y conductuales que configuran la manera única en que una persona percibe el mundo, se relaciona con los demás y se comporta en diferentes situaciones. Se desarrolla a lo largo de la vida y está influenciada por factores genéticos, experiencias de vida, cultura y entorno social.